Margareth

 


Regresemos a ese momento en el que el tiempo avanzaba de una forma muy particular, volvamos a aquellos instantes de extraño sentimiento que nos llenaba la cabeza de “algún día”.

Quiero volver a florecer un color morado por cada aprendizaje de bicicleta, me rehúso imaginar jugar a las escondidas y no encontrar más que a un anciano llorando en un poste. El tiempo pasa y mientras más transcurre, solo van quedando recuerdos vagos de momentos “inolvidables”. Recuerdo esos días que jugábamos a los quemados con los chicos de la cuadra y terminábamos molestos o enojados, eran buenos momentos, pero el tiempo hizo lo suyo y nos convirtió en desconocidos.

¿Qué sí creo en el amor? Claro que sí, apenas vi a Margaret supe que quería estar a su lado el resto de mi vida, no digo que todo fue perfecto, porque no fue así, cometí errores de los cuales me arrepiento muchísimo, no me gusto ver sufrir a mi Maggie, no sé cómo pudo perdonarme, fui un idiota, pero aprendí y realmente sé que tuve todo al estar con ella, nunca me falto amor o afecto, aunque hubiéramos discutido por cualquier estupidez, ella nunca dejo de regalonearme, es la mejor persona que he conocido y agradezco mucho a la vida haberme puesto en su camino. El mejor recuerdo es volver a casa y poder acurrucarme entre sus brazos.

Volvamos a aquellos momentos en que la juventud era una amiga y no solo un recuerdo con gusto a melancolía, regresemos el tiempo atrás para jugar a las escondidas y así poder ver a mi amada una vez más y decirle cuanto la extraño.


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