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El canto de un ruiseñor
Es hora de que cante un ruiseñor; melodía de los dioses que augura el
fin del caos y del sufrimiento, presagia la muerte, el nacimiento de la
conciencia. Es hora de que cante; atraído por el sollozo alarido del alma,
sediento de lágrimas derramadas por un mortal aclamando su partida.
Desde lo más alto de un
pórtico se siente el latir de un corazón marchito, marchito por la
inconsciencia del ser, la ignorancia del mortal que no sabe amar más allá de lo
mundano, se escucha un corazón pidiendo a gritos dejar de latir por la
incomprensión de su amor negado a la existencia de un mismo cuerpo.
Inconsciente aquél que trate de engañar al corazón con hechos que no han de
suceder, inhumano el ser que no sea sincero con el alma, inmerecida la vida
para quien teme a la muerte y la espera sin haber vivido su vida. Camuflado en la
oscuridad de la noche; un ruiseñor con mirada plácida comienza a cantar.
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