Camino equivocado
Lunes por la mañana; debo levantarme,
la alarma ya ha sonado -Esto es un martirio, tener que despertar todos los días
a la misma hora para presenciar los "felices" rostros de mis
compañeros. Caminando hacia el paradero recuerdo que mi tarjeta no tenía saldo
-Maldita sea, nos roba el estado y más encima debo ayudar a que eso pase,
espero que los fiscalizadores no me digan nada- Buenos días ¿Me daría permiso
para pasar?
La micro va demasiado llena, no puedo
revisar ningún mensaje sin que se entere la señora que va junto a mí, menos mal
yo agarré un asiento. Espera... ahí viene una anciana
-Maldita sea ¿Qué nadie le cederá el puesto?, igual
voy cansado, pero agh… ¡por la mierda! ¿Señora gustaría sentarse?
Llegando al paradero, caminé en dirección al trabajo, aún estaba obscuro, daba miedo y para más remate tenía que pasar por un peladero para poder llegar más rápido. Caminando en las penurias de la madrugada.
-Algo me dice que no debo tomar el camino corto, mejor llego un poco pasado la hora y no hago el desvío-, hice oídos sordos de aquella voz en mi cabeza. No podía ver mucho, estaba obscuro, pero me sabía el camino de memoria. Había algo extraño en el ambiente, sentía que alguien se escondía entre la maleza, me sentía incomodo; como si mil ojos posaran en mí. El corazón no deja de gritar. Cuando ya iba por la mitad del camino, el aire se volvió cálido, sentía la espalda pesada como si todos los muertos tiraran de mí. De pronto ya no estaba tan solo, las sombras entre la maleza se hicieron presente
-Todo mi cuerpo dejó de funcionar, mi corazón ya no gritaba, fue como un maldito medicamento que me hizo volar.
Sabía lo que venía, no luché, no podía. Pensé que si dejaba que ellos se llevaran mis cosas me dejarían en paz, pero no debí creer lo que decían en la tele. De un momento a otro se abalanzo alguien hacía mí: todo fue muy rápido, solo sentí algo punzante penetrar mi piel. Tengo escasos recuerdos, me vi desnudo, sin nada, con sangre en el ano, con mi pene cortado, fue humillante… Lo último que recuerdo es la expresión de mi cara al despedirse de mí, todos esos momentos felices junto a mis amigos, esas risas que duraban hasta la madrugada, los te amo de mi abuela, toda una vida se fue en dos lágrimas y un suspiro. Ahora estoy condenado a revivir lo mismo por siempre, las mismas imágenes, los mismos pensamientos, las mismas heridas
-Nunca debí haber tomado el camino
corto.


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