Directo al alcoholismo

Apenas declina el día; reposo mi cuerpo mortal en una
banca de madera. Como costumbre mi brazo sostiene la copa que contiene el
néctar de la adultez. En tiempos de antaño solía esconder mi Glen Garioch por
debajo del colchón, debido al miedo de la reacción de mis padres. Un sabor,
una sensación inigualable directo al paladar. Lleno de recuerdos en cada gota,
se saborea. Pero no se recuerda, es la magia de llenar la copa y hacer el pacto
de dejarla sin ninguna gota. Devuelta al hogaño con la misma copa, acompañada
de buena música y el mismo infeliz sentado en la banca.

Comentarios
Publicar un comentario