Calle Williams
La obscuridad me guía por la 5ta avenida
de la calle Williams. En la mañana de aquel día el noticiero de un restaurante reporta un asesinato perpetrado por un psicópata, sin escrúpulos. Todas esas
mentes vacías y carentes de empatía, impactadas ante tal crimen. Todos
permanecían absortos en el lugar, ajenos de quién se encontraba a su lado.
Tanto así, que nadie había reparado en la presencia de... ¿Qué hacía una niña
en aquel lugar?
Mediodía; hora de comer. "La carta
por favor", se oye de pronto. Un garzón enciende la televisión y la
noticia del crimen se hace cada vez más viral. "No puedo ni almorzar
tranquilo", piensa en voz alta. Su estancia no hizo ruido, nadie sabía que
aquel cliente era su tío.
No hay nada mejor que caminar para calmar
mi intensa agonía. Un murmullo en la briza dicta a ese mísero hombre, culpable.
Se escucha a lo lejos sirenas que gritan ¡TE ENCONTRÉ! ¡TE ENCONTRÉ! Nunca se imaginó
que se le acusaría de tal crimen.
Mejor volveré a casa, mi sobrina está
esperando, además se hace de noche y dicen que es peligroso en la calle
Williams de la 5ta avenida.


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