Carta de un suicida (Parte 1, 2...)
Me cansé. Creo que no soy lo suficientemente fuerte para sobrellevar todo, pero estoy lo suficientemente cuerdo para poner fin a esto. Solo necesitaba cariño y comprensión, no pedía mucho. Pero ustedes nunca me lo dieron, si tan solo hubieran escuchado mis gritos silenciosos, todo sería distinto. Tantos recuerdos vienen a mi mente y no sé cómo pude haber aguantado tanto, ahora que lo pienso siempre estuvo presente el acogedor y frío abrazo de la muerte.
Contaré mi historia y cómo llegue a escribir esta carta, pero será a mi manera. No seguiré sus reglas. Un gusto, mi nombre es Sebastián.
(Parte dos)

No sé por dónde comenzar, es difícil despedirse y más aún en un papel.
Creo que tenia tan solo 12 años cuando comencé a tener estos pensamientos peculiares. Recuerdo haber tocado a Daniela en el pasillo de la escuela, fue mi primer seno, un glorioso y pequeño seno. Ella deseaba que lo hiciera, su mirada me lo decía todo, además era una zorra.
A penas cumplí los 13 años mi abuelo me llevo donde unas amigas de él, era un regalo para mi. Fue una experiencia inolvidable, recuerdo a esa señora saltando arriba de mi pene con una mirada de lujuria y sus pechos rebotando de arriba a abajo. Yo solo sabía por mi abuelo que debía jalar su cabello y golpear sus nalgas, supongo que así gozan más. Después de aquel día me convertí en hombre, como deseaba papá.
Continuara...
A penas cumplí los 13 años mi abuelo me llevo donde unas amigas de él, era un regalo para mi. Fue una experiencia inolvidable, recuerdo a esa señora saltando arriba de mi pene con una mirada de lujuria y sus pechos rebotando de arriba a abajo. Yo solo sabía por mi abuelo que debía jalar su cabello y golpear sus nalgas, supongo que así gozan más. Después de aquel día me convertí en hombre, como deseaba papá.
Continuara...


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