Despedida
El último recuerdo que me da vueltas es un ruido y una luz centelleante frente a mí. En esta sala los días avanzan, el tiempo no se apiada, el infierno se hace presente. Tus besos, caricias y un <<recupérate por favor>>, se hacen ausentes.
En el lecho de mi muerte escribirán mil palabras; mil estúpidas palabras que no tienen sentido para mí. Ya han pasado varios meses desde la última vez que sentí tu presencia, ahora solo huelo el incómodo olor a morfina que recorre mi cuerpo muerto.
Arena, estrellas y nuestros recuerdos junto a la ropa al final de la playa. Se hace inevitable querer cerrar los ojos para perderme en tu sonrisa y mirada, son un puente que recorro cada noche por placer, amor y locura. Te amo, nunca pude decirlo y ahora solo me queda tu último suspiro.
Recuerdo la lluvia de aquella noche. Tus gritos están impregnados en mi mente, así como el sonido de ese coche impactando contra el nuestro, llegó de la nada reclamando todo, nuestros cuerpos se elevaron por el cielo como ángeles sin culpa. Todo fue muy rápido, cada noche lo repaso y con esto me castigo, porque al momento de despertar no estás conmigo.
De súbito regreso a esta habitación con poco y nada de lo que queda, el efecto se acelera, las heridas emergen y el vacío se hace evidente. Estoy ilusionado como un niño con su paleta, esperando quizás a ver si llegas antes de mi partida. El tiempo se termina, mi respiración agitada hace juego con el sonido del monitor, mis parpados tienen cansancio, como un anciano antes de sucumbir a la muerte. Una luz se hace presente en mi partida, no eres tú. No es nada, solo los recuerdos que yacen al final de la playa.


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